Mostrando entradas con la etiqueta ESTUDIO LITERARIO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ESTUDIO LITERARIO. Mostrar todas las entradas

LA NOVELA DE LA VIOLENCIA EN LA HISTORIA DEL TOLIMA

Son pocas las obras que en la historia del departamento del Tolima han aparecido en ruptura con la estética de la violencia bipartidista entre las que se pueden nombrar “Sin tierra para morir” del escritor tolimense Eduardo Santa y otras que surgieron después de 1952 como Cantata para el fin de los tiempos, los Peregrinos de la muerte y las Hartmann, fracturaron la narración realista para dar paso al tratamiento de diversos temas (la escritura, el erotismo y la tragedia) y así desplazar la reflexión sobre la violencia bipartidista.


Las primeras permitieron el ascenso de un número heterogéneo de escritores provenientes de clases medias, que tenían la intención de profesionalizar el ejercicio de la creación ficcional como lo asegura el profesor Leonardo Monroy Zuluaga, además de esto se crearon las condiciones para que el artista no sólo se convirtiera en la voz crítica de la democracia sino también en la voz crítica de la sociedad que era capaz de dar cuenta de los hechos cruentos y atrocidades realizadas sobre las fuerzas campesinas y en especial sobre las capas liberales, las cuales devienen en algunas ocasiones de la confrontación entre partidos políticos y en otras por la posesión del poder.


Al respecto la obra literaria “Sin tierra para morir” del escritor Eduardo Santa nos muestra que: “Eran dos, tres, cuatro o cinco muertos diarios contemplaban horrorizados los vecinos en la plaza de Pueblo Nuevo, las violaciones, el robo del ganado, los atropellos a las personas, el chantaje, habían aumentado en forma verdaderamente alarmante. De noche los disparos al aire contra las personas y los ranchos se habían hecho familiares.” (Pág. 200)


A raíz de todos esos hechos, ciertas obras fueron omitidas como producto de la no pertenencia al monopolio, aquel mismo que es establecido por los centros de poder, que son los que imparten unas directrices de tipo centralista.


De otro lado, las últimas lograron con la fractura huir de las militancias políticas que habían minado la ambigüedad del género con tal de construir la atmósfera de desolación e impotencia propia de una época, lo que permitió según el profesor Leonardo Monroy Zuluaga, que esta clase de novela no acudiera a los derramamientos de sangre, descripciones macabras de la barbarie ni mucho menos al conteo de muertos, como había sucedido con las anteriores propuestas literarias.


De todos modos, tanto las primeras como las últimas sirvieron para construir la historia de la literatura colombiana que hoy todos conocemos. Sin embargo hay que aclarar que el problema de la violencia por aquel entonces siguió presente en las propuestas literarias tales como: “No morirás”, “Narración a la Diabla” y las Horas Muertas, todas éstas de escritores tolimenses e incluso en las nuevas propuestas, como por ejemplo “Los Ejércitos”, del escritor cundinamarqués Luis Evelio Rosero, “La Aldea de las Viudas”, del escritor tolimense James Cañón, entre otras.


Al respecto el Profesor Leonardo Monroy Zuluaga menciona que la violencia bipartidista es un tema al que la novelística del Tolima no le ha dado un adiós definitivo, porque esta como nos lo indica el investigador Augusto Escobar ha sido el hecho socio-político e histórico más impactante en lo que va corrido del presente siglo y, quizá, también el más difícil de esclarecer en todas sus connotaciones, en razón de los múltiples factores que intervinieron en su desarrollo.”


Por tal razón, se puede considerar que aunque dicho tema sigue siendo recurrente en el hacer novelesco, los escritores contemporáneos no renuncian a abandonar esa tradición literaria que por décadas ha seguido pero de una manera evolucionada, es decir que ha estado presta a las nueves técnicas de experimentación, estrategias estilísticas y técnicas narrativas propias de la modernidad.


Luego de este panorama se hace necesario referirnos a la obra literaria “Sin tierra para morir” del escritor tolimense Eduardo Santa que en las primeras líneas de este estudio literario nombramos.


Por tanto, esta obra aborda la violencia no desde la primera etapa como lo es la de que literatura sigue paso a paso los hechos históricos que señala el investigador Augusto Escobar sino desde el momento en que esta adquiere: “una coloración distinta al azul y rojo de los bandos iniciales en pugna, los escritores van comprendiendo que el objetivo no son los muertos, sino los vivos, que no son las muchas formas de generar la muerte (tanatomanía), sino el pánico que consume a las víctimas”, y eso es precisamente lo que genera esta obra en las personas afectadas por el conflicto armado, porque según nos cuenta el escritor Eduardo Santa “Todo era angustia, confusión, fiebre loca de salir, de abandonar la tierra.” (Pág. 203).


Aún así hay que señalar que el tipo de violencia que trata es la bipartidista, aquella misma que es propagada por los dirigentes del bipartidismo tradicional de este país, quienes “han manipulado a los gobiernos de Washintong para favorecer sus propios intereses”, sostuvo el politólogo norteamericano y director Académico del Centro de Estudios Latinoamericanos de Georgetown University, Mar Chernick.


Ante esto, esta obra se centra en la barbarie de los gamonales y las fuerzas del estado, porque es aquí donde nace lo que pudiéramos llamar la novela de la violencia así como lo han sido la novela histórica, sicológica, etc., así la novela de la violencia es conocida por el investigador Augusto Escobar como aquella en la que: “pone de manifiesto de dónde viene esa literatura, su pertenencia, es decir, que se desprende directamente del hecho histórico. Entre la historia y la literatura se produce una relación de causa-efecto. Por eso la trama se estructura en un sentido lineal, en secuencias encadenadas por continuidad, que conducen ordenadamente de la situación inicial a las peripecias y de éstas al desenlace, sin alteraciones, coincidiendo artificialmente la extensión del relato con la extensión temporal de los hechos, es decir, el tiempo de la historia es igual al tiempo de la enunciación.”


De otro lado, esta obra se ubica en la segunda etapa de violencia a saber: la violencia militar de tendencia conservadora entre 1953 y 1958; porque dentro de esta línea de tiempo es cuando se escribe la novela “Sin tierra para morir” del escritor Eduardo Santa la cual pretende dar cuenta de los daños.


Por lo anterior, no cabe duda que el daño que se ocasiona a la población que vive en la violencia es innegable y traumático y así lo señala el investigador Augusto Escobar: “la violencia se instaura el imperio del terror en los campos y poblados, se despoja al campesino de la tierra y de sus bienes, o se le amenaza para que venda a menos precio. Se asesina selectivamente o de una manera masiva, la sevicia o la tortura contra las víctimas no tiene límite, se amedrenta a los trabajadores descontentos. Se produce un éxodo masivo hacia las ciudades, refugio temporal de los desheredados que pronto engrosan la marginalidad y se convierten en problema social por el abandono en el que se los deja.”


Por: Willian Geovany Rodríguez Gutiérrez

Licenciado en Lengua Castellana

Universidad del Tolima



“Nada hay más apasionante que la realidad”
DOSTOIEVSKI


La obra literaria de León Tolstoi “La Muerte de Iván Ilich” es una de las piezas literarias cumbre de la literatura universal, porque permite develar en profundidad la condición humana gracias a que nos la muestra desde muchas facetas, algunas de ellas son: la vanidad, la hipocresía, el interés, la ambición, el amor, la vida, la muerte, la traición, la mentira, el engaño, la mediocridad y la falsedad de las personas, la doble moral, las apariencias de la soledad, el rol de la mujer, los estados de ánimo, la pasión del hombre sobre la tierra, la espiritualidad e incluso la disolución familiar.

Además se atreve a dar cuenta de las penurias y agonías, de los sufrimientos y desdichas, de los sinsabores de la vida y los desamores del corazón, los cuales hacen posible que se retrate en un realismo crudo los grandes conflictos del alma sin que nada pueda estar ocultado, así es como hace posible que los personajes parezcan tan comunes y sus vidas tan normales que no por ello omite las cosas trascendentales.

Todo lo anterior, sumado a las concepciones ideológicas que provenían del socialismo cuyo representante fue Marx, Engles y Lenin, es lo que va a determinar los diferentes procesos psicológicos del personaje principal Iván Ilich, ya que en últimas será lo que determinará el carácter de este personaje, que estará rodeado de un sino trágico.

Éste hombre burgués que perteneció a una familia de clase noble, se caracterizó por ser inteligente, encantador, respetuoso, trabajador, ostentador, pretencioso, ambicioso, valiente, agradable, decoroso, capaz, alegre, comunicativo, cumplidor de su deber, amante de los placeres sexuales, la vanidad, el liberalismo pero todo dentro de ciertos límites que señalaba fielmente su sentimiento.

Fue también un hombre estudioso de la literatura y de los asuntos judiciales, hedonista, honrado, jovial, ingenioso, y siempre afable, un bon enfant como suele identificársele en dicha obra literaria (Pág. 29) y al que su jefe lo consideraba como un integrante más de su familia. Se caracterizó por ser elegante, por mantener una apariencia, por ser pulcro, jugador del vint, alegre, decidido a todo y que sabía lo que quería por más que encontrara obstáculos siempre los superaba con sagacidad. Además era exitoso, emprendedor, buen bailador, gimnasta, sociable, perfeccionista, talentoso y un tanto bromista y que a su vez era capaz de no mezclar su vida personal con lo laboral, pero cuando lo hacía se le podía ver como un virtuoso, bondadoso, y exagerado.

Sin embargo habría que reconocérsele más como un buen trabajador incluso el mismo narrador lo reconoce cuando asegura: “el trabajo concentraba todo el interés en su vida” (Pág. 34), lo cual quiere decir que dedicaba más tiempo a su trabajo que a su familia, las múltiples ocupaciones lo consumían, lo alejaban cada vez más de sus conocidos y de sus familiares hasta el punto de descuidar a su propia familia.

Ahora en cuanto al trato con las demás personas podemos considerar que tenía cierta destreza cuando él las atendía en su despacho incluso con las personas más influyentes; con éstas últimas consiguió el ascenso social, porque pronto se ganaría la confianza de sus superiores y éstos pronto valorarían las capacidades de este hombre, pues era capaz de procesar y meter a la cárcel a cualquiera, porque manejaba muy bien el carácter público de los discursos, por eso pronto le darían la oportunidad de trabajar en calidad de agregado del gobernador en una provincia, donde resolvería problemas con disidentes religiosos, sería más adelante juez de instrucción y luego fiscal, cargos que desempeñó idóneamente en sus 45 años de vida.

Este personaje lo embargaba una psicología completa, propia de su personalidad y del carácter que le ha dado Tolstoi a su forma de ser donde sus principales sentimientos nobles se develan en esta obra y ellos tienen que ver esencialmente con el hecho de sentirse solo, enfermo y desquiciado una vez que la enfermedad ha llegado a él.

En ese sentido él representa los padecimientos de una trágica existencia que al principio parecía una vida sin mayores contratiempos, por eso parecía muy feliz ante la enfermedad que él disfrutaba en algunos momentos. Por tal razón, su vida fue para él una gran mentira que acarició hasta cierto punto, pero que luego después esta habría de ser en la enfermedad lo que debió ser, porque la muerte que ya se aproximaba no le era indiferente.

Ante esto, no me explico cómo puede vivir un hombre que se engaña así mismo para hacerle creer a las demás personas que es muy distinguido, que merece estar donde está, que es uno de los más importantes de la sociedad y que se vuelva hipócrita con tal de lograr lo que quiere, entonces en donde queda su humildad si este hombre sólo pensó en él cuando quiso a toda costa ser, olvidándose hasta de su familia.

Pese a sus errores no lo culpo antes estoy con él, me da pesar que haya terminado en las condiciones que terminó, donde sus amigos no estuvieron para acompañarlo hasta el final de sus días, que aunque el hizo mucho bien en sus vidas, estos nunca lo vieron como su amigo sino como su oponente, aquel que tenían que desbancar para que alguno de ellos se quedara con el importante puesto que él tenía, eso hace pensar que eran hombres falsos, hipócritas, que no se acordaron de él aún cuando él se estuviera muriendo, por eso no les importó para nada, pero si se vinieron a acordar de él sólo cuando fue su entierro., porque sus intereses fueron más grandes que el valor de la amistad.

Con ello se puede apreciar la falsedad de la sociedad y a su vez la doble moral que no se cansaron de venderle en todo momento, por eso se puede decir que siempre estuvo durmiendo con el enemigo a pesar de que éste fuera tan diferente de ellos en su forma de ser.

De otro lado, hay que mencionar que Iván Ilich no estaba preparado para la muerte, no sabía nada de ella, pensarla era para él un sufrimiento, no se atrevía a preguntar a nadie a cerca de ello, sólo quería vivir para ver sus hijos crecer, para así seguir viviendo cada día intensamente como una roca que no conoce el cansancio ni mucho menos el fracaso, pero su declinable estado de salud más adelante se lo haría ver, aunque él no lo quisiese nunca, sin embargo esto arrojaría el fatal desenlace que sería su muerte.

Antes de que ella acabara con su vida el escritor Tolstoi nos mostrará la percepción de la realidad despojado de todo decoro sensible, porque en su mirada que es la mirada de Iván Ilich sumirá la vida bajo la consciencia como lo asegura el narrador “se va inexorablemente y de que no acaba de irse; siempre esta terrible y odiosa muerte que se acercaba, la única realidad y siempre la misma mentira” (Pág. 63), pues la mentira desde este punto de vista consistía en hacerles creer a las demás personas que se encontraba en las mejores condiciones como para afrontar cualquier desafío.

Por su parte, el sentía la desesperanza como nadie en el mundo, se había abandonado a su suerte, porque para él “los medicamentos ya no eran suficientes para calmar el dolor y el sufrimiento que producía su enfermedad, por eso llega a consumir opio como una forma de alivio casi que momentáneo y que se rehusaba a abandonar. A cambiar por completo a los medicamentos, los cuales sólo traían consigo despertar la fuerza de su enfermedad” (Pág. 47), todo esto le haría ver a Iván Ilich que la seguridad que reflejaba aparentemente no era más sino en el fondo la inseguridad que ocultaba, con la cual pensaba que había llegado al extremo de su debilidad mental, porque su temperamento extremadamente melancólico salía a relucir.

En ese sentido el narrador afirma: “que él se decía a sí mismo, que él era la causa de su melancolía y que no podía disiparla” aún en las partidas del vint con sus amigos, porque de un momento a otro su dolor en el costado derecho se acrecentaba y se hacía cada vez más intenso, lo cual le era difícil de controlar, pero aún así evitaba hacer visibles a los demás sus propias dolencias.

Por tal razón, creía que la conciencia de su vida estaba envenenada de que envenenaba la vida de quienes le rodeaban y que esto lo debilitaba hasta penetrar más y más en todo su ser, por esto se recriminaba, sentía lástima de sí mismo, porque el sentimiento de culpa lo martirizaba, y no lo dejaba estar tranquilo, pero el saber, que se iba a morir era más fuerte que la misma recriminación que él se hacía, hecho que es ratificado por el escritor León Tolstoi ya que manifiesta “…que junto con el dolor físico y con una sensación de espanto, tenía que acostarse padeciendo el dolor que no lo dejaba dormir en toda la noche.” (Pág. 50)

Desde que la enfermedad lo golpeó, él tomó la determinación de morir solo en una pequeña habitación que quedaba al lado de su despacho. Con los días su soledad se hacía notable, el cansancio era innegable y las ganas de vivir cada vez más se iban de sí, lentamente se iba muriendo, lentamente se iban acabando sus energías y de su soledad ya no se podía escapar aún cuando se sintiera que estaba sólo. Por lo anterior considero, que la soledad lo desvanecía, lo consumía, lo agobiaba, lo entristecía y lo hacían estar a un lado de la sociedad.

En medio de su soledad alucinaba, se imaginaba corrigiendo el problema con su intestino ciego que para él era normal, pero ya en la realidad se le estaba haciendo difícil vivir aún cuando ama la vida y no la muerte, porque inclusive el narrador llega a decir que: “no la quiere” (Pág. 53), pero su enfermedad poco a poco lo hundía en el abismo tanto así que el narrador lo reconoce cuando afirma: “vinieron los doctores; y yo seguía acercándome más y más al abismo. Perdía energías. Me he ido acercando. Y ahora me encuentro en el último extremo; me falta la luz de los ojos” (Pág. 54), por eso se desespera y sufre al ver que se está muriendo sin poder hacer nada para poder seguir viviendo.

En busca de la salvación, Iván Ilich intentaba hallar consuelo, buscaba otras pantallas, otros panoramas para que le dieran la tranquilidad aquella misma que había perdido por completo cuando la enfermedad lo invadió.

Por: Willian Geovany Rodríguez Gutiérrez
Licenciado en Lengua Castellana
Universidad del Tolima















Si bien es cierto que uno de los lugares comunes que más atención ha merecido en la literatura ha sido sin duda el amor, tema central que incluso ha ocupado un espacio importante en cierta corriente estética y literaria, la cual ha perdurado a través de la historia para hacer imborrable el más puro de los sentimientos. Alguna de las obras literarias que se enmarcan en este mismo lugar común es sin duda: La María, La Celestina, Romeo y Julieta, y por supuesto El amor en los tiempos del Cólera.

Esta última novela es la que nos proponemos abordar a través de un estudio que implica el análisis literario del componente erótico en las relaciones afectivas de parejas que asumen los personajes más sobresalientes en dicha novela.

Uno de ellos es Florentino Ariza, personaje que sólo vive y respira por Fermina Daza, aquella misma que desde el primer día en que él la vio quedó perdidamente enamorado; para él no existe otra mujer en el mundo que le haga sentir tanto amor, siempre que la ve su alma se desvive por ella; así su amor se mantendrá vivo durante toda la vida, con el más puro aprecio que se haya podido conocer en la literatura.

Florentino se contenta con tan solo una mirada, y eso le basta para recrear su amor por ella, pero eso le traerá algunos problemas en la Agencia Postal ya que como mantenía pensando en ella, olvidaba colocar de forma correcta las banderas que pertenecían a otros países, una vez que llegaba un barco representante de alguno de ellos.

Como vemos en Florentino se despierta un profundo amor que lo lleva a hacer cosas impensables, lo que demuestra que su amor, ese sentimiento más noble ha llegado ahora a ser un amor romántico (nace en la expectativa de que un ser humano cercano colme a uno de satisfacción y felicidad existencial.

Este sentimiento idealiza en cierto grado a la persona objeto de dicha expectativa), con el que él lo idealizaba, de esta manera no solo contemplará el amor erótico que siente por su amada Fermina sino además el amor sexual que experimentará con varias mujeres, y si eso se dio fue gracias a una mujer que se llamaba Rosalba que se atravesó en el camino para “violarlo”.

Bajo este hecho, Florentino va terminar entendiendo que se puede ser feliz mientras se tenga sexo, así no se obtenga el verdadero amor de quien tanto se ha deseado con pasión desenfrenada.

Otro de los momentos más placenteros se va a dar entre Florentino y la viuda de Nazaret, ya que en su duelo se va a liberar de la esclavitud moral sólo para ser feliz pues aunque tenía un matrimonio estable, no estaba del todo satisfecha con la vida que llevaba al lado de su marido, por eso una vez que se presenta el deceso de su esposo aprovecha la ocasión para entregársele a Florentino y para ello comienza siendo sugestiva.

En ese sentido la viuda de Nazareth más allá de personificar una mujer desvalida, proclive al desmayo –que vivió inicialmente con su esposo- se muestra más desde un exceso emocional que suscita el acto sexual con Florentino, lo cual va a crear dependencia sexual porque se van a seguir repitiendo esos encuentros.

En vista de lo anterior, se puede considerar que en éstos dos personajes están reflejadas algunas de las construcciones culturales que se identifican desde una definición habitual: por un lado la del varón como ser agresivo, emprendedor, independiente, duro... y la de la mujer como persona temerosa, pasiva, dependiente y suave.

De otro lado, Florentino sigue llevando en sus espaldas la cruz de un amor que no ha podido ser correspondido, pero ha sabido enmascarar sus sufrimientos por no ser amado, acudiendo a sus destrezas, aquellas mismas que adquirió luego de lograr algunas experiencias sexuales y no hay que olvidar que fueron muchas las enseñanzas que le dio su tío Lotario Thugut en sus noches de juerga.

Por eso se puede considerar que en cuestiones del amor Florentino se había vuelto un diestro, por que se valía de sus artimañas o como le llama el mismo escritor colombiano Gabriel García Márquez de sus armas. Una de sus armas comprendía en hacer uso de su poder de convencimiento para hacer que las mujeres en cuestiones del amor hicieran lo que él les pedía.

Florentino para entonces ya se había convertido en uno de los hedonistas más reconocidos -por aquellas mujeres con las que había estado-, hacía y deshacía con las mujeres, tratando de llevar el placer a los extremos, tanto así que algunas mujeres como por ejemplo la misma viuda de Nazaret, ya gozaba a plenitud el hecho de tener sexo, pero esta misma viuda deseosa de seguir teniendo muchos más encuentros íntimos va a terminar prostituyendose y ella va asegurarle a su nuevo amado, que si ella se volvió puta en la vida fue por él, y por esa razón lo adoraba.

Por su parte Fermina no se queda atrás porque aunque representa el modelo hogareño de la mujer burguesa a diferencia de la viuda de Nazaret, ella acude a una práctica de masturbación consigo misma para sentir excitación sexual.

De otro lado, después de casada, Fermina será una mujer libre sexualmente, ya que ha conseguido eludir por fin la esclavitud moral a la que la ha sometido su familia, -pero terminará haciendo finalmente lo que su padre siempre quiso que pasara, que su hija conservara su linaje que entre otras cosas era una completa farsa y su status en su generación para seguirlo reproduciendo- por tal razón termina casándose con el Médico Juvenal Urbino sin que ella esté convencida del amor que siente por él. A pesar de ello, Fermina se despoja de su virginidad y termina enamorándose de él, como fruto del primer encuentro íntimo que es tuvo rodeado de seducción y erotismo.

De este modo, Fermina termina adaptándose a los menesteres del amor, aunque no podemos negar que le fue difícil de momento acostumbrarse, ya que carecía de una experiencia sexual consolidada como consecuencia de su represión emocional a la que fue sometida, propia de una educación conservadora, la cual fue impartida por sus padres en su hogar.

De otro lado el amor se va haciendo más fuerte a tal punto que no va a seguir sintiendo pena de sí misma, porque aprenderá incluso a reconocerse en su cuerpo desnudo y a corresponderle a las demostraciones de amor de Urbino que por cierto eran fingidas, porque él pretendía aparte de inventar un buen amor con ella, mantener su prestigio por medio del porte (altivez, seriedad, fuerza y vanidad) y la clase ( Familia de buenos modales, prestante y reconocida) que decía tener Fermina, por eso la quería para esposa como un adorno social, aún cuando no la amaba.

Sin embargo a estas alturas ella, ya no necesitaba de revelarse ante su familia para hacer lo que quisiese hacer como en muchas ocasiones que le tocó obedecer pero cuando su padre se enteró de que existía alguien más que el doctor Juvenal Urbino de la Calle-, recordó como su padre no quería que Florentino estuviera con su hija, él decidió por esa razón marchar a otro lugar donde se encontraba su prima Hildebranda. Allí Fermina ahora si va a tomar partido de su sexualidad para ejercerla libremente.

De este modo, sus experiencias sexuales se van acrecentando poco a poco, porque cada vez más se van repitiendo los encuentros íntimos entre Fermina y Juvenal Urbino, donde ya nadie quiere perder partido en el desarrollo de los mismos, aunque cada cual quiere ejercer su propio poder sobre el otro, pues en el caso de Urbino tenía muy buenos ímpetus y estaba muy bien entrenado y en el caso de Fermina ella no estaba hecha para dejarse tomar ventaja de nadie, pues su carácter y personalidad se lo impedía, debido a esto es que aquellos dos amantes van a terminar conformándose con el poder compartido en la cama, por ende aprenderán a conocerse y a entenderse como dos amantes antiguos fruto de esa fidelidad.

En cambio Florentino aunque le juró fidelidad a su amada Fermina, nunca cumplió debido a que estuvo con más de 600 mujeres con las que se refugió para aminorar el dolor de no poder tener a Fermina, por esa razón siguió siendo aquel cazador furtivo que siempre estaba dispuesto a hacer de las suyas.

Una de las mujeres con la que estuvo Florentino fue para él la gloria y el infierno, pues aunque él quiso marcar su territorio con ella haciéndole una inscripción en la vulva o vagina que decía “esta cuca es mía” terminará ocasionándole la muerte.

Por su parte Juvenal Urbino tampoco se escapará de vivir la infidelidad con Bárbara Lynch, por que no la veía como una paciente si no como alguien con la que se podía tener una fantasía. Asediado por sus instintos se deja llevar para hacerle una explicación casi que minuciosa a su aparato reproductor, como aquella misma que le hizo su esposa Fermina en la intimidad.

Años más tarde Florentino Ariza habría de convertirse en el hombre más feliz porque por fin alcanzó en 51 años 9 meses y cuatro días conseguir el amor de su amada y por su puesto sus valores absolutos que le había sido privado de poder alcanzar, sin embargo en esa edad senil lo único que le esperaba era el momento apasionante de los dos enamorados, es decir asumir relaciones sexuales.

Y lo van a conseguir aunque los primeros días en el barco van a estar impregnados de algunas situaciones difíciles, pues Fermina aún no estaba convencida de lo que sentía por Florentino y a Florentino lo va a embargar la impotencia de no poder tener una erección, cabe destacar que a esa edad les costó trabajo reconocerse. Aún así nada de eso fue impedimento para estar los dos porque al final lo lograron, debido como lo dice el mismo autor “el amor se hace más grande y noble en la calamidad”.

Finalmente es propicio decir que el amor y el erotismo en la obra literaria de Gabriel García Márquez, consigue desdibujar en éstos personajes lo que representa el amor y el erotismo para ciertas edades y el grado con que se vive.

Por: Willian Geovany Rodríguez Gutiérrez
Licenciado en Lengua Castellana
Universidad del Tolima
















Un hombre no es otra cosa que lo que hace de sí mismo.
Jean Paul Sartre



En vista de que son muchos los ejes de interpretación en los que nos podríamos detener a analizar en la obra literaria “Seis hombres una mujer” del escritor Jorge Eliécer Pardo, nosotros hemos considerado oportuno centrarnos sólo en los diferentes procesos psicológicos de la condición humana que afrontó Jerónimo Santos -personaje principal de la obra en mención-, ya que en últimas es lo que determina su personalidad.

Éste personaje en la narrativa colombiana es sin duda uno de los más conflictivos en el plano psicológico, así como lo han sido en la narrativa universal, los hermanos Karamazov, personajes que estructura en su narrativa Fiódor Mijáilovich Dostoievski e Iván Illich, personaje principal que da vida a uno de los libros de León Tolstoi.

En vista de lo anterior, Jerónimo Santos es el clásico personaje de la novela moderna que siempre fracasa, debido que no logra ser lo que quiso ser, hecho que está emparentado con lo que propone el escritor de todos los tiempo, William Shakespeare.

En ese sentido Jerónimo Santos termina sintiendo de forma extrema su fracaso, por eso afronta varios conflictos tanto de orden psicológico como axiológicos; a su vez se debate en muchas ocasiones entre lo que es y no es, entre la libertad y el libertinaje, entre la dicha y la desdicha, entre el amor y el desamor, entre la felicidad e infelicidad, porque quiere encontrar en las contradicciones de la vida humana la revelación de su propio yo, así como el verdadero sentido de su existencia.

Cabe destacar que él es un revolucionario, militante con una fuerte ideología política, un hombre ilustrado, una persona que se cree de mayor ímpetu que cualquier otra, caracterización que se corresponde con lo que plantea Jorge Restrepo en su libro La generación Rota porque “es en los sesenta y setenta, y particularmente para Suramérica, donde se conjugaron los anhelos de libertad colectivos –empotrados en el marxismo y el socialismo- y los individuales, que involucraban la búsqueda de estados que fueran más allá de la razón y la sobriedad”.

Además él también es el símbolo de una “generación desencantada”, aunque también es conocida como la “generación rota”, término que dio vida al libro de la autoría de Jorge Restrepo. Envista de eso, su vida terminará marcada por algunos de los vicios de la modernidad y de la cultura burguesa.

Al respecto, podemos preguntarnos cuáles son éstos y desde luego encontraremos que los que él acepta como estilo de vida hacen alusión al individualismo, el egoísmo, el interés por el dinero, la prepotencia, la ambición, la bohemia, el despotismo, el placer por el placer, el engaño, la desdicha, la soledad, la pérdida, el duelo y el anhelo de ser un hombre con mayor poder dentro de la sociedad.

Además es un sujeto que vive en la claustromanía, lo que indica que siente cierto placer por el encierro. Ese lugar evidentemente va a ser su habitación o como el solía conocerle como su refugio o en el mejor de los casos su biblioteca. En ese mismo lugar será donde afronta consigo mismo sus derrotas y triunfos.

Allí se confronta su alma, se debate entre la soledad, llora en silencio, asume su propio descenso, lamenta sus fracasos, reniega de sus derrotas, y se arroja a vivir en unas crisis existenciales con las cuales reflexiona –llega a pensar que sin ellas todo sigue igual y puestas sobre el vacío- hasta bordear en lo metafísico lo desconocido tanto así que se olvida de sí mismo para poder encarnar el demonio de la desolación.

Por eso nada de lo que él hace lo satisface como antes, debido a que “ya no encuentra en las fórmulas diferenciales y la concreción de los resultados el sentido que llenaba su vida” (Pág. 16). Por esa razón, la juventud empieza a escapársele por las yemas de los dedos sin que pueda evitarlo. (Pág. 17)

En esos declives emocionales por los que atraviesa el personaje, va a ser inevitable que él termine viviendo en ciertas alucinaciones, de ahí que “piensa que sus amigos de infancia lo acompañan por tal razón se desdobla para hablar con ellos en el pasado con sentimiento de niño. En sus regresiones busca a su vecina, y la detalla bella y ausente como en aquellos días, busca a su padre, hallándolo recostado en su cama amplia, entre pensativo y taciturno, indaga por sí mismo en toda la casa, encontrándose frente al espejo grande tamaño, de tamaño humano, elucubrando su futuro de hombre mayor” (Pág. 18)

Ante esto, trata de escapar de su realidad y termina bebiendo, y como si no le bastara, encuentra en la escritura una forma de dar cuenta de su propia problemática de la que se atreven sus amigos a cuestionarle cuando, estando todos reunidos en una taberna, le dicen: “que bastante tuvieron con el existencialismo de Borges para que ahora hable de esas estupideces, que hay que escribir, sobre la problemática del hombre contemporáneo, sobre las contradicciones del capitalismo y sobre el obrero explotado”.

Otro de los momentos más difíciles que tendrá que afrontar Jerónimo tiene que ver con el casamiento suyo y Leonor Valenzuela ya que él lo hace por conveniencia, sólo para cumplir la voluntad de su madre. Por eso “se casa sin darse cuenta soñando con una ilusión desfallecida en los libros que le huyen como testigos silenciosos de sus fracasos íntimos” (Pág. 22)

Jerónimo, con este nuevo compromiso que adquiere, se encuentra lejos de sí, sumido en la tristeza de no poder recobrar lo que dejó en el pasado, porque atrás quedaron sus conversaciones con Hegel, Sartre, Marx y Lenin, sus dotes de revolucionario, su voz de protesta en las manifestaciones, la barba que lo acompañó en sus días de universidad y el amor de su vida, todo porque se ha convertido en un ingeniero y en un burgués.

De acuerdo con lo anterior, el investigador Jorge Ladino Bayona manifiesta en su reseña crítica literaria sobre la obra abordada que a Jerónimo “es el trabajo y el éxito social lo que lo alejan de las personas y mundos alternos que el arte había labrado en su juventud”.
Este último aspecto es ratificado por el profesor Leonardo Monroy Zuluaga cuando afirma en su reseña crítica escrita sobre el libro tratado que “Jerónimo Santos es un burócrata que ha llegado a su posición sacrificando su identidad”.

Al respecto el investigador Jorge Ladino Gaitán Bayona asegura que el deterioro y el hastío de este hombre culto se presentan porque sacrifica el arte y el amor por las promesas del dinero y el poder.

En las palabras del profesor Leonardo, Jerónimo sigue determinado por dos tiempos –el pasado revolucionario y el presente burócrata- son el espejo de sus dos relaciones y de igual número de existencias diferentes, porque hay un Jerónimo irreverente con ínfulas de intelectual, casi feliz, que no soporta al otro, al Jerónimo esposo de una hija de familia adinerada.

Ahora que él ha madurado con los años, el personaje en las palabras del narrador “desempeña un cargo de importancia, posee lo deseado por hombre cualquiera de la clase amistades, bien relacionado y consentido por la casta política tradicional”.

Esta apariencia que crea se subvierte porque en el fondo extraña lo que ha sido, razón por la cual busca cada vez que puede, visualizarse en el espejo para así rescatarse en su pasado “porque él piensa que el pasado está latiendo como un perro rabioso, que nos hace obrar y pensar en cada mordisco, en cada aullido lleno de espanto, ese miserable pasado que para unos siempre fue mejor” (Pág. 43)

El mundo caótico en el que se desenvuelve, lo atormenta a tal punto que quiere huir de él, porque la monotonía no le ofrece mayores retos de los que debe cumplir en su trabajo, ya que no tiene la posibilidad de experimentar nuevas sensaciones que lo lleven a lograr vivir otras experiencias.

Por tal razón, “todas las imágenes del presente son dolorosas porque muestran la chatura del mundo, la ordinariez y simpleza de los horarios de oficina, de los documentos por organizar, la rapiña del hombre moderno”. (Monroy, 02). En vista de esto el personaje vive diciéndose a toda hora que las cosas tienen su verdadero sentido cuando nos asaltan la felicidad.

Por lo anterior es que “se reprocha en la penumbra de su biblioteca” (Pág. 24) y “llora entonces el abandono de todos y de todo, ocultándose del mundo”, razón por la cual considero que él era un desprotegido en el mundo, un ser desvalido, una esencia perdida en el vacío, un muerto vivo que con nada se desencantaba y alguien a quien la muerte siempre lo atormentaba.

Además a éste personaje lo persigue el miedo a envejecer pronto, porque cuando ésta entrando a un Mercedez Benz que la familia de la novia dispuso para la boda “siente que otra vez la juventud se le escapa por la yema de los dedos y que los sueños le huyen por los oídos como una forma del recuerdo donde un libro y una mujer: Ruth Mazabel le dicen adiós” (Pág. 26)

Éstas no van a hacer sus únicas vicisitudes con el mundo, porque también existen otras que originan en el personaje más conflictos psicológicos. Como ejemplo tenemos “ahora posee un ropero inmóvil y oscuro donde guarda el peso de sus trajes, su cuerpo repetido en cada uno; cuando se enfrenta a él experimenta una sensación absurda: lo cuelgan del cuello y lo encierran a la voluntad de sus angustias” (Pág. 26)

Éste personaje, cada vez que se enfrenta así mismo tiene que correr con el peligro de que sus propios mundos oscuros lo devoren. Por eso en ocasiones el temor no lo deja actuar como le pasó con el hombre de la sombra, ya que una vez que lo ve su pecho se llena de temor y la angustia que se apodera de él no hace posible destruir sus demonios porque el hombre de la sombra seguirá allí vigilándolo.

En conclusión Jerónimo Santos resulta ser todo lo que enfrentó, un hombre que estuvo dado al naufragio emocional, porque su inestabilidad con su existencia lo llevó a declinar en muchas de sus revelaciones, hecho que no permitió que él pudiera descubrirse a sí mismo.



Por: Willian Geovany Rodríguez Gutiérrez
Licenciado en Lengua Castellana
Universidad del Tolima
















El contemplador se encuentra fuera
del paisaje, porque sino la naturaleza
no puede convertirse en paisaje.
GYÖRGY LUKÁCS

Historia y Conciencia de Clases


La novela “Duelo de Miradas” es una propuesta literaria de orden regional que no está lejos de pertenecer a la narrativa moderna, porque busca en la experimentación de estrategias estilísticas y técnicas narrativas lo que denominó Lionel Trilling como “la autenticidad” por la que se caracterizó la vanguardia de la modernidad.


Dicha propuesta del escritor Oscar Godoy Barbosa, tiene a bien incorporar algunas características propias de la modernidad a saber: el fragmento como lugar de enunciación, la multiplicidad de historias de cada uno de los personajes, la polifonía de voces, debido a que presentan un entrecruzamiento entre los narratarios que son manipulados, la metaficción (cajas chinas), la reelaboración del tiempo, entre otras.

Esta novela, aborda la condición humana, y llega al encuentro de la originalidad por medio del reciclaje, permitiendo así que se sienta nuevas visiones del mundo desde aquellos personajes, con diferentes perspectivas e incluso facetas desconocidas del ser humano.

Razón por la cual considero que es esto último lo que hace que esté por encima de otras propuestas literarias, llegando así a constituirse en una pieza literarias fundamental, que puede funcionar como momento de quiebre en la narrativa del Tolima.

De otro lado, en dicha novela se presenta la cosificación humana, la cual es entendida por Lukács en su libro Historia y Conciencia de Clases “como un fenómeno que se da no sólo en los comportamientos que relacionan a los hombres en su vida práctica, sea ésta en la esfera económica -bajo los presupuestos señalados por Marx- o en cualquier otra esfera de lo social, sino que la cosificación se instala en la reconstrucción simbólica que hacen esos hombres de su vida material”.

En ese sentido la sociedad capitalista pretende incorporar en la formación de ese hombre que quiere, diferentes formas de cosificación humana, que le permitan influir en lo que Lukács denominaba “formación de la conciencia”, por eso una de esas formas es la sexualidad.

Por lo anterior, es que este tipo de sociedad hace posible que el hombre viva en la fugacidad del tiempo y de la vida y que sus únicos intereses sean los de establecer relaciones de momento, que no demanden ningún tipo de compromiso y que no generen ninguna preocupación en ellos, porque el hombre moderno según Gilles Lipovetsky “está abierto a las novedades, apto para cambiar sin resistencia de modo de vida…” (Lipovetsky, 2003:162)


Fernando Cruz Kronfly afirma en su texto “Modernidad y Posmodernidad en la cultura” que: “…la gente ha ido aceptando, finalmente, que el poder existe y que lo mejor no es oponerse a él sino acomodarse a sus reglas de juego o darle simplemente la espalda para vivir la vida, para gozar el instante por fuera de lo político, a espaldas suyas”.

Este tipo de sociedad consigue que: “el subordinado se amolde y se acomode por imperativo de las circunstancias, dada la lógica productiva y fuertemente disciplinaria de las organizaciones, lo cierto es que al mismo tiempo que el hedonismo reduce el espíritu de esfuerzo y de sacrificio, lo cual constituye una amenaza para la gestión, de otra parte hace del subordinado un ser menos combativo y, por lo tanto, más fácilmente moldeable y débil frente a ciertas contraprestaciones que la organización suele ofrecerle a cambio de su esfuerzo y de su consagración” (Kronfly, 1998:45)


En el caso de Claudia, pretende controlar a su pareja valiéndose de lo que Fernando Cruz Kronfly denomina como la seducción. En relación con este concepto Baudrillard dice que: “es un arma por excelencia del poder de lo femenino, que permitió siempre que lo masculino cayera de hinojos seducido por la “espera fragante, oculta pero siempre contundente, insinuante y demoledora de lo femenino, aún así a los ojos del espectáculo apareciera como “obediente y sumiso” en el oculto e irresistible despliegue de sus poderes.

Además Claudia le gusta provocar para manipular a los hombres a su antojo, es decir que, consigue ser el centro de su atención de su pareja para lograr sus propósitos, y para ello finge vivir un amor que no siente acudiendo a la reciprocidad de su cariño y a las demostraciones afectivas, llegando con esto a no convertirse en ese amante: “aquel que nada recibe de retorno por parte del otro muere en la contemplación de su propia ausencia e in-significancia (Kronfly, 1998: 88)


En vista de eso, el periodista dice que: “era preferible disfrutar cada sensación, cada milímetro de piel. Nos ganaban los impulsos: sólo había risas, goce franco, piel, olores, sin palabras grandes de susurros falsos”. (Godoy, 1999: 79). Por tal razón, los jóvenes no se contienen y por el contrario se muestra más abierta a los deseos carnales propios de la mujer fatal, aquella misma que bajo ninguna medida rechaza la lujuria, la promiscuidad, el hedonismo y la ninfomanía.

Al respecto, Fernando Cruz Kronfly piensa que: “los jóvenes viven ahora el tiempo no sólo a través de un poderoso peso del presente sobre el pasado y el futuro, sino a través del valor de lo sensorial sobre otros valores que antes se representaban y se reconocían como superiores. Tengo la convicción de que nuestros jóvenes orientan su vida por la siguiente máxima: vive el instante. Muchas cosas se supeditan ahora a la denominada “utopía de lo inmediato”. (Kronfly, 1998: 31)

Ella actúa así, debido a que tuvo en el pasado una relación tormentosa al inicio de sus pasiones, por eso se veía avocada a un cinismo rodeado de artimañas, que bien se puede sintetizar a la luz de la siguiente afirmación que ella pronunció: “si conoces lo que le gusta a los hombres y se lo das sin perder el control, los tienes en tu mano. Somos unos restos babosos cuando nos topamos con alguien que sabe utilizar su cuerpo”. (Godoy, 1999: 69), lo que demuestra que ella utilizaba a los hombres, sólo para tener relaciones sexuales sin importar lo que verdaderamente sentía su amante, es decir el periodista.

Así es como se puede considerar que Claudia de ninguna manera quería estar comprometida con alguien sólo deseaba vivir aventuras expres, (de corto plazo) y que sus amantes fueran ese espejo y eco de ella, dispuestos a complacerla en todo. Bajo esta actitud se puede afirmar que no era consecuente con su manera de obrar, porque sus personalidades estaban dadas al cuestionamiento y a la interrogación, ya que Claudia su forma de ser era inconfundible, debido a que ella no le tenía miedo a nada y el peligro siempre la atraía.

Por eso, le era familiar perderse del mundo sin que este supiera algo de ello, pero en otras ocasiones daba mucho de qué hablar, porque se le solía ver en lugares de poca aceptación los viernes, sábados, martes y jueves, sin que le importara nada. Por lo anterior, es que ella “para romper las convenciones entraba y salía de crisis existenciales. Y no le decía que no a nada. Lo que me propongan, meto”. (Godoy, 1999: 66)

Además el narrador manifiesta que: “ella no le importaba el día de la semana o la urgencia académica o laboral del día siguiente ni presentar exámenes con la cabeza dando vueltas o atender la ferretería con ganas de vomitar”. (Pág. 66). Por su parte el periodista la describe como una mujer que sabe vivir a fondo.

Ahora Claudia mucho menos se detenía a pensar por un minuto en el daño que le estaba ocasionando al periodista. Sin embargo esta mujer se ha vuelto para sus pareja una obsesión inimaginable de ahí “que la relación tan especialmente ambivalente del macho con su espejo: lo degrada tanto más cuanto más dependa de sus encantos, cuanto más se reconozca como su prisionero en su ostentosa fragilidad” (Kronfly, 1998:92)

En vista de eso considero que son todos estos rasgos de la personalidad de Claudia lo que hace posible que en el caso del periodista la tenga tan presente en su vida, por eso él “veía por sus ojos, bebía su saliva, sudaba sus poros…” y “…estaba dispuesto a colgarse para ella siempre y cuando la muerte se lo pidiera”. (Godoy, 1999: 79).

Finalmente, es la sexualidad como se entiende en algunas esferas contemporáneas una forma de cosificación humana, debido que hace del individuo una persona manipulada que no actúa en aras de no permitir que el amor en sus relaciones de pareja sea degradado y ante esto lentamente es como se ve avocado a una pérdida de la identidad o como asegura Gilles Lipovetsky a la diversificación extrema de la conducta y de los gustos, amplificada aún más por la “revolución sexual”, por la disolución de los comportamientos socio-antropológicos del sexo y la edad.


Por: Willian Geovany Rodríguez Gutiérrez*
Licenciado en Lengua Castellana
Universidad del Tolima

















“A un gran corazón,
ninguna ingratitud lo cierra,
ninguna indiferencia lo cansa”
Proverbio Ruso



Es innegable que, producto de su transcurrir en la vida, los seres humanos tengan que afrontar situaciones adversas, fracasos, dificultades, necesidades apremiantes, es decir la cara contraria de la moneda, que a veces acompañan a los que no les queda más que apelar a su resiliencia para sobreponerse ante las situaciones difíciles, y así poder recuperar lo que con tanto esfuerzo construyeron durante muchos años.

En nuestro país son muchas las personas que dan cuenta de esa realidad y no olvidan su historia, tal vez porque tienen presente la afirmación que en alguna ocasión lanzó Jorge Agustín Nicolás Ruiz de Santayana cuando decía: “que el pueblo que olvida su historia está condenado a repetirla”. Aquellos que lo hacen, es porque los embarga una preocupación, que ponen al descubierto a partir de diversas expresiones para lo cual se valen de muchos medios entre los que se pueden señalar la escritura; con ésta se llega a denunciar de una forma figurada, hechos que han marcado la vida de las personas.

Si hay alguien que logra de manera magistral en su narrativa dar cuenta de la problemática social en la que aún viven la mayoría de los colombianos es sin duda el escritor colombiano David Sánchez Juliao porque pone en evidencia, a través de sus personajes, la marginación de la sociedad, la desunión de los pueblos, la decadencia, el machismo, el racismo, las injusticias socioeconómicas y la falta de educación, hechos que se convierten en un fiel testimonio de su cultura.

No hay que ir muy lejos para conocer de primera mano cómo es que sus personajes –luego de alcanzar un bienestar que durante muchos años buscaron- terminaron abatidos por el fracaso y aferrados a sus tristezas, que ya son más que los logros que pudieron cosechar durante su existencia. Esto es posible de apreciar en el audio libro que se titula Historias Esenciales, el cual fue escrito entre los años de 1975 y 1981 donde aparecen grabados y publicados El Flecha, El Pachanga, Abraham Al Humor, Foforito, Pedrito el soñador y otras creaciones del mismo género que se desarrollan en Montería, Lorica y otras poblaciones del Caribe colombiano.

En este trabajo literario van a tener gran influencia ciertos sucesos trascendentales de la historia colombiana, ya que por aquel entonces muchos de los sueños de ciertos compatriotas se quebrantaron, a raíz de que el Sistema de Unidades de Poder Adquisitivo (UPAC) entra en funcionamiento, lo cual conduce a una inflación desbordada. Posteriormente se agudiza la situación económica hasta desencadenar una crisis recesiva. Más tarde se decreta una emergencia económica constitucional que sumada al recrudecimiento de la violencia deja en malas condiciones la situación de nuestro país.

Después de este panorama sólo nos resta descansar en el fondo de sus personajes –con los que pretendemos establecer sus descensos- porque es allí donde nos podemos identificar y a la vez tratar de comprenderlos.

Uno de los personajes más importantes dentro de la narrativa de David Sánchez Juliao, es José de Jesús Negrete más conocido como el Pachanga, un hombre al que desde muy temprana edad le ha tocado trabajar muy duro para conseguir el sustento de su familia y al que además le ha tocado hacer de todo para mejorar su condición de vida, desde vender mochilas a los marineros americanos hasta manejar un camión. De acuerdo con esto cabe resaltar que en el cuento “El Pachanga” se evidencia dicho aspecto cuando se dice: “...qué no echo cuadro, qué no echo dígamelo y pelao que salí yo de la casa a buscar pa la manyuta ah bien pelao”.

Ante la falta de recursos económicos éste personaje no puede estudiar y antes bien considera que: “el estudio es pa ricos” –cabe señalar que su madre siempre quiso que él estudiara aunque ella no ganaba mucho dinero por ser cocinera de los Lavaye-, por eso José de Jesús Negrete decide afrontar la necesidad con el rebusque del que piensa que es necesario que: “busque tu charco babilla, conejo a tu conejera”.

Con el tiempo este incansable trabajador ha logrado comprarse un camioncito “el camión y yo somos hermanos en la mojocera de este mundo, quiero decir, me explico, en la jodidencia de este mundo”, del que deriva su sustento, y como lo señala él: “lo que me costó mucho timón ajeno que tuve que tirá” y “fue duro el bajotra que hubo que pasa primero”. Éste mismo le ha servido a él para “jarriar gringos” y de paso para aprovechar la bonanza que dejaban los barcos extranjeros que arribaban a Coveñas en busca de petróleo.

Así fue como se fue familiarizando con la cultura norteamericana y desde luego con su idioma, aquel mismo con el que se sentirá orgulloso gracias a que una vez que establece contacto con los gringos logra pulir su inglés.

Producto de su interés por el otro idioma es como cree posible explotar a los gringos –como quien no quiere la cosa- para no dejar de escapar esa oportunidad que la vida le está presentando; esa es la razón por la cual llega a adquirir fuertes sumas de dinero en dólares derivadas de su actividad como proxeneta.

Su actividad consistía en llevar a los gringos y a los daneses una vez que éstos aceptaban la invitación para ir a Coveñas a conocer el cabarecito del “Nalgaegallo” y por supuesto a las prostitutas, en razón a que los gringos tenían dinero para derrochar.

La buena vida lo lleva a disfrutar de ciertos placeres que ésta misma le había negado por su condición económica, así que no estima en ningún minuto en desaprovechar los “careperros” (dólares) que le entrega los gringos para desperdiciarlos jugando poker y en parrandas. De ahí que diga: “venga pa acá mi vieja y a parrandear por cuenta del imperialismo yanqui”.

De esta manera, él no se detiene en pensar por un solo instante en qué pasaría si el petróleo desaparece de Coveñas y en cómo sería su vida una vez éste se acabe, y por el contrario se deja guiar por el disfrute, el derroche excesivo y por su hedonismo, actitudes que finalmente lo hundirán a un estado de postración y de resignación ya que nunca pensó en su futuro y siempre vivía era el momento.

Al acabarse la petrolera de Coveñas donde llegaban barcos de diferentes partes del mundo, el pueblo de San Antero tristemente se hunde en la miseria porque: “se fue el gallo que más cantaba, se fue el dólar, el que manda la parada, el super bacano, el que está bien con todo el mundo, el pinga de oro, el dólar mi hermano”, puesto que la bonanza acabó, entonces a algunos no les quedó más sino abandonar a San Antero para lograr en otro lugar conseguir mejores oportunidades laborales y a otros los espera seguir viviendo sumidos en la necesidad absoluta.

Ante esto, la mayoría de habitantes que se aventuran en seguir viviendo en ese pueblo entre ellos el “Puroaguebollo”, deciden tardíamente contenerse de hacer cualquier tipo de transacciones; por esta razón ellos se abstienen de ocasionar algunos gastos relacionados con lujos suntuarios porque ante la crisis económica solo se puede hacer uso del dinero para productos alimenticios que corresponden a la canasta familiar, los cuales adquieren a mejor precio, es decir más económicos una vez que consiguen trasladarse hasta allá.

Uno de los habitantes que decide irse de allí en busca de mejores oportunidades laborales es “el Pachanga”; por ende se radicar en Lorica un pueblo de la costa que también atraviesa por condiciones similares de las que hasta hace poco vivió en su natal San Antero.

Allí el Pachanga empieza a pasar muchas necesidades a tal punto que culpa a una parte de la sociedad (burguesa) de lo que él está viviendo porque manifiesta que: “creen que aquí uno en la costa puede comer pura mierda, no joda ah no joda, mierda de la legítima, mierda ah, no joda manoejopo, no jodan, ni bailan ni dan barato, ah vienen es a bañarse aja, aja, y ni a pagarle a uno por el uso de la playa, ni un carajo hijuputa, no joda está en guevá, ñerda...”.

Además procede a contarle a cuadro (es un tipo de narrador en segunda persona porque crea el efecto de estar contándose la historia así mismo o a un yo desdoblado), que la situación que está viviendo también es parte de las malas administraciones de los gobiernos, por eso asegura en su crítica férrea: “que todos los gobiernos son la misma vaina, ah, la misma mierda con distinto mojón, mierda y tal, pero ni del positivo ni el forro...”. Más adelante llega a decir que “éste país está que se termina despipo rabia humana...”.

Pese a que vive en una situación difícil, sigue esperando ese cliente que le pagará por la carrerita pero no llega aún, cuando lleva esperando muchas horas, por eso considera que “la situación está dura llave puta, no joda usted aquí me ve parado desde las 7 de la mañana al ladito de la Iglesia con mi llaguita finada y tal pa sacarle cualquier carrera y nada es lo que sale, es nada ni pa coger con tarraya, no joda yo no se pa donde va esto cuadro...”.

El Pachanga se ha resignado a seguir viviendo en Lorica por el sentido de pertenencia que ha despertado el pueblo loriqueño, por esa razón no decide finalmente aventurarse a buscar un mejor futuro en Venezuela, mejores condiciones laborales, y mejores oportunidades de las que han sido privados muchos de sus copartidarios, eso que allí dice estar el “billete fuerte”., todo porque se considera un “aguevollo”, es decir, que es incapaz de dejar lo poco o nada que tiene, porque por más que se lo proponga le es difícil cumplirlo.

En vista de eso, considero que el descenso del Pachanga es rotundo, porque luego de venir de menos a más vuelve a quedar en peores condiciones de aquellas con las que inicialmente empezó, por eso su inconformidad consigo mismo y con la sociedad es bastante grande, porque lo que alcanzó no le bastó para que pasara sus últimos años o por lo menos parte de su vida en mejores condiciones. Debido a esto es que ahora sólo le queda el recuerdo de lo que fueron esos años dorados y aquel sinsabor que dejó la bonanza luego de que malgastara el dinero en cosas que no debió haber hecho.

De otro lado tenemos a los Lavayes –vaqueros monos de la serie-, una familia que a diferencia del Pachanga vivió en la abundancia porque provenían de cunas adineradas, prestantes y pudientes, que seducidos por el poder del dinero querían arremeter con las diferentes clases sociales y explotar a sus habitantes –como pasó con la señora madre del Pachanga- ya que se les consideraba como lo dueños hasta del aire que respiraban.

Además a esta familia no le importó nunca las convenciones sociales incluso las reglas, ya que hacían lo que ellos querían sin importar las consecuencias, como es el caso de la Plaza principal de Santa Cruz de Lorica donde ellos se apoderaron de este bien público para convertirla en corral y así poder guardar sus semovientes. Por consiguiente los habitantes del pueblo les tocaba aceptar los abusos y las arbitrariedades de esta familia.

En el caso de que los habitantes de Lorica no acataran sus órdenes podían correr el riesgo de perder sus vidas, pues el narrador así lo sentencia: “hacen así pun, pun medio mueve el gatillo y van cayendo como quien tumba mangos sabes y las mexicanas, la película, esas si son como la vida hermano”, lo que indica que el miedo que infundían en sus habitantes era avasallador. Todo lo anterior, ocurrió cuando los Lavayes eran los Lavayes porque después de que se puso en boga el petróleo éstos perdieron su poder y por ende su estatus.

Por lo anterior, la vida es vista por el Pachanga así: “como un dominó unos pasan y otros cierran el juego, no joda y con algunos con algunos cabrones de leche sabe que es lo que pasa, que cierran el juego con doble seis, no joda, así es la vida mano como un dominó, la vida es eso hermano como una película de vaqueros con todo lo que tienen las malditas, unos monos boniticos ahí tal los helados del chacho, los que ganan y otros barbones y peluquen y monen son sólo que se mierdan del caballo”.

En síntesis, tanto el Pachanga como Los Lavaye resultan ser esa clase de personas que perdieron la esperanza y la fe, pues no fueron lo suficientemente capaces de vencerse así mismos para sobreponerse de las penas y desgracias que los rondó y si eso pasó fue porque les faltó mucha fuerza de voluntad, espiritual y mental para seguir creyendo en sí mismos como para pensar en ganarle la batalla a tanto obstáculo que la vida le presenta a los seres humanos.

Finalmente, después de este panorama sólo nos resta descansar en el fondo de sus personajes con los que se podría pretender establecer sus descensos porque es allí donde nos podemos identificar y a la vez tratar de comprenderlos.


POR: Willian Geovany Rodríguez Gutiérrez
Licenciado en Lengua Castellana
Universidad del Tolima




Pág. 07